Ejemplos de hipérboles

Las hipérboles son, según el diccionario español, “una figura retórica de pensamiento que consiste en aumentar o disminuir de forma exagerada lo que se dice”. El objetivo de hablar con hipérboles no es otro que el de enfatizar el mensaje, de tal modo que el que escuche lo que se está diciendo le acabe otorgando más importancia al modo en el que se expresa que a lo propiamente dicho.

De este modo, lo que se consigue mediante el uso de una hipérbole es que el interlocutor difícilmente pueda olvidar lo que se ha dicho. Se trata de una figura literaria muy empleada en la literatura en general y por los grandes escritores en particular.

Ejemplos de hipérboles:

Hipérbole de Quevedo. “Érase un hombre a una nariz pegado”.

Hipérbole de Miguel Hernández “No hay extensión más grande que mi herida”.

Hipérbole de Mario Benedetti “Porque te miro y muero”.

Hipérbole de Daniel Robles” ¡Te llamé un millón de veces!”

Hipérbole de Alejandro Duarte “¡El patio de butacas aplaudió con frenesí!”

Hipérbole de Sombra de Guiraldes. “Pedro Barrales se asomó hacia la noche, dio un sonoro rebencazo y dijo con mueca de resignación: -Me parece que a mediodía el sol nos va a hervir los caracuces.”

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